Han reducido a calcinados huesos
a indignado puño crispado
No hay calle que no lleve al dolor.
No hay esquina sin quejidos.
Ay la impunidad corsaria del verdugo!
exterminando a la paloma.
Un coro de bolsillos, de perros con cadena,
alienta balaceras, se emplea en los saqueos.
El imperio corroe lo terrestre lo marino
Con morir bajo sus misiles
Hay que embanderar la vida
no dejar pasar a los serviles,
no darle espacio a sus sicarios,
hacerles la vida imposible
llenarles el imperio de palomas.
todas las poesias de: Bagdad y otros poemas, El taller del poeta, España, 2003.
|